El origen de Lobezno

Lobezno

Si hay algún superhéroe de cómic carismático y con un aura extremadamente especial, ese es sin duda Lobezno. Wolverine, como se llama en la versión original, tiene unos orígenes un tanto oscuros en los que no se han excavado demasiado en los cómics de la patrulla X, pero sí que se ha hecho en las películas protagonizadas por este mutante con garras.

Para empezar, el estupendo poder de este mutante es la regeneración. Con este magnífico poder es prácticamente imposible matarlo, por lo que se convierte en un aliado espectacular e indiscutible en cualquier tipo de batalla. Lo hemos visto incluso recibir un balazo entre ceja y ceja y levantarse al rato como si no hubiese pasado absolutamente nada.

Haciendo una visión global, ya que uno de los aspectos fundamentales de este personaje de Marvel es sus orígenes y no quiero destrozar de forma monstruosa esta parte de Lobezno, se puede decir que este X-Men, debido a su poder de regeneración, fue objeto de ciertas operaciones que le concedieron un esqueleto del material más duro conocido, el adamantium.

Además de el esqueleto, en la operación también le insertaron unas garras que utiliza según le conviene, por lo que mientras que no las necesita las puede esconder bajo su piel. Hay que destacar que cada vez que hace uso de estas garras debe desgarrar la carne de las manos, por lo que sufre debido a las heridas que esto produce.

Respecto a la operación, cabe decir que Lobezno no recuerda nada y que uno de los objetivos principales que tiene en mente siempre es descubrir qué paso en su pasado y quién fue el que le implantó un esqueleto de adamantium. Si hablamos de la eterna guerra entre los hombres de Xavier y los mutantes del mando de Magneto, Lobezno está de parte de Xavier y tiene una lucha personal con el mutante Dientes de Sable (Sabretooth en la versión original).

Como es obvio, Magneto tiene el control total de Lobezno cuando aparece en escena, por lo que, en ese momento, el esqueleto de Wolverine se puede considerar un lastre y un punto débil.

Foto vía: Pop Culture Shock

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