El monte de las ánimas

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La editorial SM ha apostado fuerte esta temporada por la viñeta secuenciada. Tras llegar a sendos acuerdos con algunos dibujantes y guionistas, muchos de ellos de renombre, como es el caso de David Rubín, responsable del título de este post, se ha lanzado a presentar al mercado diferentes adaptaciones literarias de las más dispersas, aunque todas ellas de grandes clásicos imprescindibles.

Con el objeto de llegar al gran público, y sobre todo al lector juvenil, logrando que los más jóvenes descubran clásicos de obligada lectura, que por prejuicios escolares no se atreven a enfrentarse a ellos. Tal vez, estas adaptaciones hagan recapacitar al lector y se conviertan en un vehículo capaz de hacer que la lectura retome la posición que debiera en el mundo del ocio y el entretenimiento. En los tiempos que corren es mayor el número de personas que nunca han abierto –voluntariamente- un libro que aquellas acostumbradas a la lectura.

Debiéramos aplaudir esta iniciativa que puede quedar en saco roto, pero el riesgo de la editorial SM parece haber sido mínimo, al menos con este título ha percibido una subvención de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura, para su préstamo público en Bibliotecas Públicas.

No debiéramos dejar pasar este dato significativo de la subvención. Por una parte es de agradecer al Ministerio de Cultura el apoyo al tebeo español, ya que además no hace mucho también crearon el Premio Nacional de Cómic, otra iniciativa que señala el interés del Estado en esta materia que muchos sitúan en los peldaños más bajo de la cultura de masas.

Es de suponer que habrá voces que se alcen ante “semejante escándalo”, argumentando siempre que ese dinero despilfarrado podría haber dado de comer a muchos que no tienen, y más en una época de recesión como la que sufrimos. Al menos esos argumentos son los utilizado en el cine, incluso hay quienes argumentan que subvencionar un cine que no interesa a nadie también es malgastar. Argumentos que pueden ser extrapolados al cómic, ¿acaso la sociedad española se interesa más por el cómic que por el cine?

La cultura, referida al cómic, la pintura, el cine, o cualquier otro ámbito es la base moral, pedagógica y social en la que se apoya cualquier cilivización, que tiene como objeto hacernos mejores personas, y desairar el cómic, la música o el teatro es vilipendiarnos como individuos.

Continuando con el apoyo económico del Ministerio a SM, a ver si cunde el ejemplo y se acuerdan de editoriales especializadas en cómic, no vaya a ser que se caiga en el error de que la editorial subvencionada elabore cómics sin ningún cuidado solo con el objeto de justificar un dinero recibido. ¿No hubiese sido más justo ayudar a aquellos que lo necesitaban más? ¿No tendría más derecho una editorial especializada en cómic en recibir una ayuda para cómics que una editorial de temática general, y que además no tienen la soga al cuello como si ocurre con más de la mitad de editoriales de cómics?

Solo son puntualizaciones porque no tengo ni idea quienes más han sido ayudados, ni de cuanto coste económico estamos hablando. El resultado es un puñado de títulos que saca al mercado la editorial SM.

Terminada esa extensa introducción vayamos a El monte de las ánimas.

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No hace falta indicar que Rubín adapta a Gustavo Adolfo Bécquer. El estilo del autor se acerca a un gráfico infantil… claro, ahora nos podríamos preguntar que significa eso. Rubín dibuja una historia gótica, expresionista y de terror, pero sin provocar pavor en el lector, explotando más el suspense de la historia, sin valerse de un grafico realista que pudiera alejar el cómic de un público infantil, lector al que parece que va dirigido este título y seguramente la colección, pero el resto de títulos los iremos viendo, o al menos aquellos que más nos llamen la atención.

El monte de las ánimas se abre con un prólogo donde el propio Bécquer comienza a escribir la leyenda, recurso que le vale a Rubín para utilizar textos de apoyo – en un principio justificados al ser narrados por Bécquer- en aquellas secuencias que por necesidad de hacer elipsis o incapacidad de narrar de otra forma se abusa de los mismos.

Si hiciéramos un paralelismo con el cine, estaríamos refiriéndonos al uso de la voz en off, qué en vez de utilizarla como apoyo a la narrativa, se utiliza cuando el realizador no sabe contar la historia, si es incapaz de narrar mediante la planificación que el personaje esta triste, le valdría con colocar un off que dijera “qué triste estoy”.

Es un cómic frío que no levanta ninguna pasión, pero que puede ayudar a que muchos descubran una literatura romántica y de género fantástico que tienen nuestras letras, objeto principal de esta obra.

Título: El monte de las ánimas
Autor: David Rubín
Editorial: SM
Elaboración: Cartoné
Páginas: 30. Color
PVP: 9.20

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