Superman: Hijo Rojo, máxima expresión del comunismo

Superman, Hijo Rojo

¿Qué pasaría si juntáramos las aventuras de Tintín en el país de los soviets con Superman? Seguramente saldría algo parecido a Superman: Hijo Rojo. Donde veríamos a un Superman intrigante, que ya no sería el símbolo e ídolo del pueblo americano, sería un Súper camarada, representante del comunismo ruso, el cual gracias a él se expande por la mayor parte del planeta.

Todo empieza cuando el bebe Kal-Lel en lugar de caer como toda la vida en Kansas cae en la Unión Soviética de Stalin en los años 50.

Hijo Rojo, se clasificaría dentro de los especiales y miniseries que tratan el tema de Otros Mundos. Para los que no estén familiarizados con el concepto de Otros Mundos, decirles que es cuando se plantean historias de realidades alternativas, muy originales, donde el argumento se gira partiendo del habitual hasta límites insospechados.

Así en Hijo Rojo, encontramos un mundo donde el comunismo ha triunfado gracias no sólo a Superman que es el protagonista, si no a grandes héroes de DC que surgen también en el bando soviético. Veremos personajes conocidos con los papeles cambiados y un sin fin de situaciones que afectaran a todo el planeta o incluso al propio Universo.

El cómic es digno de ver e impresiona, si recordamos la historia de la segunda mitad del siglo XX, cuando Estados Unidos y la extinta Unión Soviética, se mostraban los dientes continuamente durante la llamada Guerra Fría, que no hubo guerra pero si altas tensiones. Ambos bandos competían en varias facetas: alianzas militares, ideologías, espionaje, tecnología (incluida la carrera espacial), deportes, etc….

Será curioso ver este cómic, sobre todo sabiendo que no hubiese sido posible su realización desde mediados de la década de los años 40, y hasta comienzos de la de los 90, periodo de la nombrada Guerra Fría.

El buen hacer del guionista Mark Millar, que le das un personaje conocido y le da mil vueltas para convertirlo en algo nuevo y sorprendente, nos deleita unido al dibujo de Dave Johnson (cubiertas de 100 balas) y Kilian Plunkett (algunos cómics de Star Wars), que cuidan toda la estética para sumergirnos verdaderamente en el mundo austero y utópico del gran comunismo.

FICHA TÉCNICA SUPERMAN: HIJO ROJO

  • Editorial: Planeta DeAgostini
  • Guionista: Mark Millar
  • Dibujante: Dave Johnson / Kilian Plunkett
  • Páginas: 160 Color
  • Precio: 15,95 €

Hijo Rojo portada

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3 comentarios

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  1. ERIS dice:

    “¿Qué pasaría si juntáramos las aventuras de Tintín en el país de los soviets con Superman? Seguramente saldría algo parecido a Superman: Hijo Rojo.” Creo que es lo mas idiota qu he leido en lo que llevamos de mes, siendo indulgente Si juntaramos Tintin en el Congo y Superman, tendriamos Pantera Negra? Sa

  2. Roberto Cubells dice:

    Lo de Tintín en el país de los soviets con Superman, era una metáfora un poco subjetiva la verdad. Quería decir que el ambiente de esa supuesta mezcla sería algo parecido al de Superman: Hijo Rojo, ya que se mezclarían también dos ambientes anacrónicos.

    Saludoss

  3. Joaquin Felix Rodriguez Bassecourt dice:

    Análisis de Superman Hijo Rojo

    Debo señalar que hasta ayer 21 abril de 2012, no conocía la existencia de Superman Hijo Rojo. Como me han informado en Norma que esta descatalogado he leído todo lo que podido encontrar en Internet.

    Mas alla de cualquier otra consideración me parece interesante el trabajo, aunque el contenido de las informaciones me da pie a una consideración.

    Todos los balances sobre el comunismo se fundan sobre el experimento del comunismo burgués sin burguesía (estalinismo). Lo cual es lógico porque la Contrarrevolución Burguesa Postmoderna ha realizado la única estrategia que le permitía vencer, el desarrollo del socialismo científico alienado en las identidades individuales y colectivas burguesas, llamando sociedad socialista a la sociedad burguesa sin burguesía real. En tanto que la sociedad comunista seria una sociedad burguesa sin burguesía ideal.

    La ideología es el conocimiento interpretativo de la realidad, el cual esta alienado en el libre albedrío aristocrático burgués de la interpretación estético emocional de la realidad, que se asienta sobre una identidad estético emocional fundamentada sobre el sensualismo posesivo anímico.

    La identidad racional implica la emancipación de una parte de la energía emocional que es liberada de su fijación estético emocional, sirviendo para el desarrollo alienado de una identidad ideológico intelectual, frente a la identidad estético emocional constituida como Súper Yo. Esta identidad racional esta confinada en el Ello por el Súper Yo que ejerce un control totalitario sobre dicha identidad ideológico intelectual.

    El estalinismo es la rebelión contrarrevolucionaria de la identidad estético emocional o burguesa contra el desarrollo de la identidad ideológico intelectual o comunista, identidad burguesa que se asienta en un súper yo estético emocional, que tiene como objetivo estratégico abortar el desarrollo del súper ello ideológico intelectual. Lo que define el antagonismo entre el particularismo social de la propiedad privada y el universalismo social de la propiedad colectiva.

    El apoyo tanto de los obreros como de los intelectuales a la contrarrevolución burguesa sin burguesía del estalinismo y sus variantes, viene determinado por el hecho de pretender realizar la utopia de construir el comunismo sin la extinción sociocultural de las identidades individuales y colectivas burguesas, las cuales ejercen una dictadura totalitaria sobre la conciencia humana.

    El ser humano es una especie sociocultural alienada en unas formas sociales funcionalmente animalizadas por las identidades individuales y colectivas burguesas, en tanto que la revolución proletaria sin deformaciones burguesas es la afirmación de las identidades ideológico intelectuales proletarias reprimidas y confinadas el Ello por la acción de Súper Yo (identidad estético emocional burguesa), las cuales se afirman como Súper Ello, superando el mecanismo sociocultural aristocrático burgués del cinismo ingenuo, el cual combina la sinceridad emocional con el cinismo ideológico interpretativo de la realidad.

    No pretendo ganarme el apoyo de las identidades individuales y colectivas burguesas, pero si dar un punto de apoyo a las identidades individuales y colectivas proletario comunistas, que pueden romper la prisión en la que se encuentran y afirmar la revolución proletaria sin contrapartidas ni deformaciones burguesas.

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