Estela Plateada en sus comienzos

Corría 1966, año en el que arribaría en su deslizador la Estela Plateada. Más precisamente, aparece por primera vez en el número 48 de Los Cuatro Fantásticos, creado por la imaginación de Stan Lee y el lápiz de Jack Kirby. El nuevo héroe comenzó como el mensajero y  fiel servidor de Galactus, el devorador de planetas.

Estela Plateada era Norrin Radd, un astrónomo del pacifista planeta Zenn-la. Él se  puso a disposición de Galactus, para evitar la destrucción de su planeta y para conducir a su  amo a planetas deshabitados o con poca vida desarrollada, para que pudiera devorarlos.

Cuando el mensajero llegó a la Tierra, fue convencido por Los Cuatro Fantásticos de no entregar el planeta, traiciona a Galactus, lo que lo condenó a vagar en la Tierra por siempre tras destruir su planeta natal.

Norris aprendió a amar todas las formas de vida y gracias a los Cuatro Fantásticos se dedicó a recorrer libre el universo como guardián del mismo. Los poderes cósmicos del héroe plateado, otorgados por Galactus, son: la capacidad de alimentarse de energía cósmica y lanzarla en forma de rayo, o absorberla para aumentar su poderío. Se desliza a la velocidad de la luz, lo que le permite viajar a otras dimensiones y manejar el tiempo. Su deslizador es del mismo material, plata cósmica, que el de su propia piel. Éste puede ser manejado mentalmente, a las órdenes de los pensamientos del surfista. El deslizador es casi indestructible, pero en raras ocasiones que ha sido dañado, Norris ha sido capaz de repararlo o mejor aún, reinventarlo. Él puede atacar a sus oponentes a distancia dirigiéndolo contra ellos, y éste es capaz de absorberlos y encarcelarlos temporalmente.

El héroe apareció en capítulos de los 4 fantásticos, pero Stan Lee, encariñado con el personaje le otorgó vuelo propio con una serie en 1968. El planteamiento de este guardián, quien convive con una sociedad que no logra entender por su naturaleza autodestructiva, es sin duda, una inteligente crítica hacia el poder dañino del hombre, ya a finales de la década del sesenta. No hay duda que Stan Lee es alguien quien supo ver el futuro.

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