Batman, su origen

Probablemente no haya héroe más negro y torturado por su pasado que Batman. Ni más oscuro ni amenazador. Ni más triste (de hecho, no recuerdo haberle visto jamás una sonrisa pintada en la cara). Ni más gótico…

Podrían decirse muchas cosas de él, pero su personalidad siempre se asocia al terror que sale de las sombras; al pánico que producen esas alas abiertas; o esa mirada cargada de odio. Por suerte, ese terror y pánico es el que sufren los villanos a los que se enfrenta, porque el destino quiso que este héroe sin superpoderes naturales se aliara con el bien para derrotar de un modo froidiano a quienes un día mataron a sus padres.

Sí, porque a Bruce Wayne, su personalidad real, le marcó el destino aquel día en que salió del teatro de la mano de sus padres y fueron atacados por un maleante que asesinó a sus padres en su presencia. En su mente trastocada por semejante horror se cruzaron los murciélagos que un día viera en una cueva, y entre pesadillas, una voz le dijo que lucharía para siempre contra el mal llevando precisamente ese disfraz de murciélago. Había nacido así Batman, el hombre murciélago. Y corría entonces el año 1939.

Supermán y Batman han sido siempre el ejemplo perfecto de superhéroes. El ideal en el que se han querido reflejar después todos los guionistas para crear los que años más tarde llegaron. El primero, el gran muchacho de Kripton que había llegado a la Tierra con su superfuerza, había nacido un año antes, en 1938, y fue todo un éxito comercial, de modo que DC se fijó en el ejemplo y encargó a un desconocido por entonces Bob Kane que creara otro personaje que luchara por el bien desde la sombría oscuridad de una máscara.

Y así nació Batman. Fue en mayo de 1939 en las páginas de Detective Cómics. Y desde entonces, su éxito ha sido imparable. Curiosamente de aquella primera época de creación de héroes, sólo tres se han publicado sin interrupción hasta hoy: Supermán, Batman y Wonder Woman.

Al mismo tiempo que Bruce Wayne iba creciendo con su gigante empresarial, industrias Wayne, fueron apareciendo elementos nuevos que iban dándole forma: el Batmóvil, la Baticueva, y una ciudad gótica que con el tiempo se ha convertido en un ejemplo de imaginación y del encanto que encierra el mundo del cómic: Gotham City. No hay ciudad imaginaria más famosa que ésta. Y cómo no, Batman también comenzó a tener sus propios villanos, una galería de ellos que también se ha hecho famosa, y muchos de los cuales se han convertido en iconos de malos malísimos, como el Jóker, el más psicópata de todos y al que Heath Ledger ha bordado en su última pelícual, El Caballero Oscuro, o Dos Caras. Y junto a todos ellos, la más felina y sensual de las heroínas o no heroínas, Catwoman.

En 1940 nacería su ayudante, Robin. Carmine, Neal Adams o Simonson pasaron por sus páginas, pero fue a mediado de los 80 Frank Miller quien le dio el último empujón definitivo. De su mano salieron dos miniseries históricas: Batman Año Uno y El Regreso del Señor de la Noche.

Batman había vuelto, tan oscuro, tan amargado y tan amenazador como siempre.

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7 comentarios

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  1. Peluches dice:

    y q hay del nombre q usaban en la serie de television: Bruno Diaz

  2. josé manuel dice:

    que fino me encanta estos comics

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