War is Hell: The First Flight of the Phantom Eagle

Estamos ante una obra que es muchas cosas menos sencilla de digerir, así que los que gusten de una lectura amena, sencilla, sin complicaciones, no les recomiendo que se hagan (cuando salga en España) con War is Hell: The First Flight of the Phantom Eagle. Por un lado tenemos a Garth Ennis, que aprovecha para escribir sobre el infierno de la guerra en cualquier momento, ya sea de una manera más propia de la inspiración de un lunático como en el caso de La Brigada del Rifle, donde estaba acompañado muy bien por los dibujos de Carlos Ezquerra, un pedazo de artista made in spain que merece mayor reconocimiento del que siempre ha tenido, o en aproximaciones más serias al género bélico. En cuanto a Howard Chaykin, hay que decir que está en uno de sus mejores momentos para dibujar este tipo de entorno. Su aproximación a los combates aéreos de la Primera Guerra Mundial es terrible, y consigue captar el caos de la guerra especialmente bien.

War is Hell

Por cierto, aprovecho para comentaros que la portada del primer número (la que esta aquí arriba) es de uno de mis favoritos sin lugar a dudas, John Cassaday.

El Phantom Eagle de Ennis y Chaykin entra en escena más o menos como si fuera una pizarra en blanco. Aunque se basa un poco en lo establecido por Karl Kaufman, hay mucho material para que el equipo creativo pueda tomar el personaje y llevarlo en distintas direcciones. Parte del atractivo de la serie es el escenario de la I Guerra Mundial, un entorno que no ha sido explorado a fondo en los cómics durante los últimos años. Ennis realmente transmite el peligro asociado a la locura del vuelo de los pilotos adolescentes. Te hace preguntarte quién sería lo suficientemente loco para volar, y lo que realmente es extraño es como podían volar en un avión pintado de vivos colores mientras llevaban puesto casi un traje de superhéroe. Hay que terminar diciendo que War is Hell: The First Flight of the Phantom Eagle va a ser publicado por la Marvel bajo su sello más adulto, o sea el sello MAX.

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