El comienzo de Iron Man, el Hombre de Hierro

¡ Aquellos maravillosos años 60 ! Sí, para el mundo del cómic fue la época dorada. Los años de los comienzos de una de las editoriales más prolíficas que hay, Marvel. Personajes como X-Men, los 4 Fantásticos, Spiderman o Thor salieron de su factoría. Y entre ellos, Iron Man, aquel galán siempre metido en líos de faldas, tan dado a la bebida, y que en su vida secreta se vestía con una armadura de hierro dorada y roja.

Iron Man

Fue Stan Lee, cómo no, su creador. Como de tantos otros grandes superhéroes de la época. Junto a él, con este personaje, estuvieron Larry Lieber y Don Heck, quien además más tarde se encargaría de dibujar y crear las andanzas de un grupo llamado Los Vengadores, del cual Iron Man era miembro fundador.

Fue en marzo de 1963, en el número 39 de la revista Tales of Suspense, cuando apareció un personaje de hierro, un superhéroe que escondía tras de sí a un alma atormentada. Un galán, sin embargo, muy excéntrico, millonario y amante de la buena vida. Pero como no podía ser de otro modo en los cómics norteamericanos de aquella época, el personaje estaba muy sesgado por la política estadounidense del momento. Y es que en una época difícil para Estados Unidos, este tipo de personajes constituían un revulsivo para una sociedad beligerante y que amenazaba con revolverse contra su Gobierno por la Guerra de Vietnam.

Precisamente, Tony Stark, Iron Man en su vida secreta, fue un rehén de la guerra de Vietnam, donde fue torturado. Fue allí donde empezó a idear una armadura infalible que le ayudara a luchar contra los enemigos de su país en un gesto patriótico típico. Pero en su vida real, Tony Stark era un exitoso industrial que se encargaba de vender armas. Pero claro, aquella sociedad se volvía por momentos pacifistas, y el propio Tony Stark hubo de cambiar sus negocios para dirigirlos hacia el ecologismo.

Tales of Suspense numero 39 Iron Man

Tales of Suspense nº 39

Sin embargo, algo que marcó la vida de Iron Man fueron las mujeres. Dos amores tuvo Tony Stark que amenazaron su estabilidad emocional: Madame Masque, hija del Conde Neftaria, mala malísima, pero que engañó a Tony Stark sin confesarle quién era realmente. Aquel engaño de su amor perdido lo llevó a la bebida, cosa nada normal en un superhéore de la época, tan dados a la perfección y a lo políticamente correcto. Su segundo amor, inalcanzable, Natasha Romanoff, la conocida Viuda Negra, tampoco le correspondió, y eso acabó por convertir a Iron Man en un ser solitario y apartado de todos. El jefe del grupo que sólo daba ordenes pero no quería intimar más de lo humanamente necesario.

Iron Man se volvió frío y distante, y con él, los problemas crecieron. La bebida, un cáncer, una parálisis parcial…

Pero Iron Man salió adelante. Y la aportación de George Tuska, y de dibujantes como Gene Colan o John Romita Jr. le han dado el empujón que necesitaba. El Hombre de Hierro seguirá enfrentándose a los malos y luchará por su país. Y pronto, muy pronto, además, podremos verlo en el cine.

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