| LEE AQUI SOBRE... | |
|

Novena entrega ésta de Los Muertos Vivientes, de una serie que con el tiempo se está convirtiendo en todo un clásico del género del terror: la calidad de sus guiones, el dibujo excelente y la magnífica narrativa son un conjunto de cualidades al servicio de una historia que a pesar de no reinventar el género –no podemos negar los cliché que integran el argumento- supone una bocanada de aire fresco en el caduco género de terror del siglo XXI.
Un mundo dominado por muertos que se levantan de sus tumbas, y unos pocos supervivientes luchando para que no desaparezca la raza humana y sobre todo por no perder su humanidad; una nueva civilización donde el hombre ha perdido su rol como ser dominante en la cadena de la naturaleza, y que por primera vez aflora los instintos más bajos del individuo que éticamente les coloca por debajo de los propios muertos vivientes.
Muertos que resucitan solo con el instinto de alimentarse y seguir caminando, de ahí que los protagonistas denominen a estos seres como “Los caminantes”. Seres carentes de inteligencia que se comportan como reptiles, desprovistos de un alma que les advierta la diferencia entre el bien y el mal. En frente tienen a los supervivientes, seres capaces de excluir toda su humanidad, caer en el egoísmo más atroz, hacer uso de la mayor vileza o deshacerse de toda solidaridad, solo con el propósito de lograr sus objetivos.

La estrategia comercial llevada a cabo por Marvel para forzar al lector a leer otras series que no tenía en mente comprar, ha funcionado siempre bien, y continuaran con la maniobra mientras el consumidor sigua mordiendo el anzuelo.
Invasión, es una de estas sagas, elaborados con el objetivo, no solo de vender cómics, sino de vender incluso aquellas colecciones que el lector no les hace el menor caso. Es cierto que uno puede quedarse en su grupo preferido y “pasar olímpicamente” de lo que les ocurre al resto de personajes que pueblan el Universo Marvel, pero los directivos de Marvel prefieren que sus lectores solo puedan tener una visión global de la saga si estos siguen la guía diseñada por los guionistas.
Invasión narra algo tan sencillo como la incursión del Imperio Skrull en el planeta Tierra con el objeto de conquistarlo, pero enfrente tendrá a los héroes mutantes de Marvel para impedirlo. Invasión X-Men es un título que lo dice todo, la saga vista desde el punto de vista de los X-Men, ahora situados en San Francisco, ciudad que los ha acogido con mayor tolerancia, después de que el Instituto Xavier fuera destruido, crónica que se narra en “Complejo Mesías”.

El tiempo vuela, tan pronto acabamos un mes, empieza el otro. La verdad, que a veces me asombra como hacen las editoriales para tener más y más novedades cada mes.
Pero lo cierto es que los autores son muchos y realmente el mercado del cómic no es capaz de absorber todas las nuevas obras que salen, y muchos artistas se quedan en el anonimato o no llegan al gran público, aún siendo muy buenos.
Ese es uno de los dramas del mundo editorial, pero como nosotros aquí y ahora no queremos saber nada de dramas, veamos que nos ha preparado la editorial Glenat.
Este mes de febrero, entre otras obras, destacan GRINGO 2, del genial Carlos Giménez. Una recopilación del cómic ambientado en el mundo del Oeste. Una obra considera una de las primeras propias del autor español ampliamente reconocido. En ella veremos al Carlos Gimenéz en toda su expresión, como dato curioso está obra no se publicó nunca integra en España. Incluye un portafolio con seis ilustraciones a todo color del año 2004, que el artista preparó para una nueva edición de Gringo que nunca llegó. Toda una reliquia que hará las delicias de los fans de Carlos.

Óscar Martín, historietista más conocido por sus trabajos de encargo para diferentes agencias foráneas, enmarcados en un grafismo infantil-juvenil, debido a las adaptaciones de personajes animados que ha llevado a la viñeta.
El terrorífico mundo de Bobby es una obra que le encargaron en 1992 para Semic Press, en España fue publicada por Oscar’s Studio y por La Vanguardia Publicaciones en el magacine “La Revista dels Súpers”.
Ahora Ediciones B, recoge en un volumen lo mejor de estas historias de terror infantil.
Se trata de un compilatorio de historias breves –ocho páginas, aproximadamente, cada una- protagonizadas por Bobby, un niño aficionado a la lectura de terror que acompañado siempre de su perra Gary se mete continuamente en problemas sobrenaturales.

La historia continua donde se quedo 30 Días de noche: tres historias. A diferencia de aquel volumen y del anterior, la narrativa de contar varios historias cortas relacionadas las unas con las otras se cambia para narrar una sola historia larga.
Y otra gran diferencia es la ausencia total de Steve Niles y Ben Templesmith, quedando todo en manos de Dan Wickline en el guión, y el dúo formado por Alex Sanchez y Tony Sandoval en el dibujo.
En “Se extiende la plaga” a pesar de la carencia de originalidad su argumento no es tan cliché como lo fue en “Tres historias”, no es tan predecible y la trama tiene más coherencia.
El dúo de dibujantes intenta mantener la estética recurrente en la saga, contando con la participación en el color del artista Jay Fotos. Lógicamente el dibujo esta alejado de la estética de Templesmith, pero la ambientación y la distinción del diseño de los vampiros es muy cercana.

Ensayo coordinado por Jesús Palacios que analiza la influencia de Métal Hurlant en el cine fantástico.
Sí, nos referimos a la inolvidable revista francesa de cómics Metál Hurlant, la mejor revista habida y por haber de ciencia ficción. Aquélla donde surgieron firmas tan impresionantes como Richard Corben, Moebius, Enki Bilal, Jodorowsky o Jean-Claude Mezierès entre otros tantos.
La revolución estudiantil del 68 en Francia, aquella que reclamaba la igualdad de la mujer, libertad sexual o el pacifismo también llegó a las viñetas. Y si no que se lo cuente al gran Goscinny cuando estaba al frente de la clásica Pilote. Sus cachoros, Alexis, Druillet y brétecher, al mando de Jean Giraud –Moebius-, se revelaron contra el maestro, reivindicando un cómic más progresista, más libre y más adulto. Gosciny tuvo que ceder y Pilote pasó de ser una revista infantil a una juvenil, pero para entonces los chicos rebeldes tramaban algo.

La creación del Comics Code Authority en 1954 significaría una falta de creatividad en los autores que habría de notarse en la baja calidad de sus obras o en la desaparición de colecciones míticas como EC. No pretendo justificar la mala calidad de una obra comprendida entre las décadas de los cincuenta y sesenta, la idea originaria del Comics Code Authority era honrada, con la pretensión de que aquellas lecturas destinadas a un lector menor de edad fueran más pedagógicas que un ensalzamiento de las malas artes. El problema radica en la interpretación de lo que es bueno o malo, y sobre todo no respetar la inteligencia del lector, sea o no menor de edad.
Un ejemplo en una de las normas de este código, la que indicaba que no había que presentar a un criminal de forma que el lector deseara imitarlo, salta a la vista la ambigüedad de la norma, ¿Cómo diferenciar si un lector idolatra o no al Joker? También estaban prohibido la desnudez y las poses inapropiadas, sobre lo primero hoy día sabemos –alguno todavía no quieren saberlo- que un desnudo en el cómic ni debe ser soez ni perturba la mente de ningún lector, prohibir la educación sexual es de lo más idiota, y sobre lo segundo la confusión es total, ¿Cómo definir pose inapropiada?
Así podríamos seguir hasta que se nos pusiera los mofletes colorados por la vergüenza ajena de algunas de las propuestas del código.
¿Y que tiene que ver esto con el cómic de Batman que tratamos en este post?

Batman R.I.P. es una obra que viene precedida por una cierta fama, escrita por Grant Morrison, y que ha logrado que la crítica y el lector la coloque en el pedestal de la calidad con tres títulos suyos elaborados para el universo DC, Arkham Asylum, All Star Superman y la que nos ocupa.
La primera de ella exhibía un gráfico preciosista de Dave McKean pero la alegoría sobre el mundo de Lewis Carroll que ofrecía Grant Morrison era de gran pobreza. All Star: Superman fue la obra favorita de la crítica del 2008. Frank Quitely elaboraba un Superman demasiado comercial, artificial y repleto de trucos confeccionados por técnicas digitales, a su vez Grant Morrison escribía un guión que podría ostentar el honor de aparecer en Los archivos negros de Batman.
Por tercera vez estoy en desacuerdo con lo que se va difundiendo por Internet y Batman R.I.P. no levanta ninguna expectativa, al menos desde el punto de vista del guión escrito por Grant Morrison, y al igual que la tres anteriores obras su narración es de gran pobreza sin estar a las altura, en este caso, del dibujante Tony Daniel. Una vez más la campaña de marketing nos deja una línea demasiada delgada que cuesta diferenciar que es real y que es marketing.

Ed Brubaker y Matt Fraction, ambos guionistas de excepción de la Marvel actual, han realizado un trabajo impecable con Puño de Hierro Vol.3, con el que culminan la historia del que antes era eterno secundario del Universo Marvel: Puño de Hierro, a quien ya lo habíamos visto como invitado en Daredevil y Los Nuevos Vengadores.
Los dos guionistas han macerado varios ingredientes de éxito a partes iguales: aventura, artes marciales, fantasía y dinamismo. Todos ellos, conforman una trama que nos entretiene sobremanera y hace que las páginas se deslicen velozmente por nuestra mirada sin que apenas lo notemos. Para cuando ya nos queramos dar cuenta, hemos agotado el tomo de 192 páginas.
La única pega que le encuentro, podrían ser algunos altibajos de ritmo, como cuando se utilizan flashbacks dedicados a varios personajes sin relevancia inmediata. Eso hace que nos perdamos un poco en la trama o que se paralice la acción del personaje principal.

Al gato más famoso del cómic lo tenemos en las librerías por partida doble: por una parte el excepcional recopilatorio, Garfield: 30 años de risas y lasaña, editado por Kraken Ediciones; y por otra, Garfield 1978-1980, editado por PlanetaDeagostini, primer volumen que recoge la obra completa de Garfield.
Tanto los seguidores acérrimos de Garfield como aquellos qué solamente les interesa lo mejor, están bien servidos. Ambos volúmenes son recomendables y dejarán contentos a unos y a otros.
1. Sobre las tiras de Garfield
El 19 de junio de 1978 Jim Davis sacaba a la luz la primera tira cómica de Garfield, que en un principio iba a llamarse Jon –en relación con al dueño del gato Jon Arbuckle-, pero desde el comienzo estaba claro que la estrella iba a ser el felino.